Nuestro hijo de 2 años y medio y su vacuna de la gripe A

Queridas lectoras, este artículo me llegó hoy. Es de una doctora que ha trabajado con niños y que ahora tiene su propio hijo, Víctor. Su experiencia trabajando con niños le ha dado una perspectiva distinta en como introducir a nuestros hijos a la inevitable experiencia que nuestros hijos pasan al ir al médico. A continuación nos cuenta como preparo a su hijo para la inminente inyección de la vacuna contra la gripe A.

Hace unas semanas nos llegó una carta de la sanidad social invitándonos a llevar a nuestro hijo Víctor a recibir su vacuna contra la gripe A. La cita era un sábado por la mañana.

Recordé mis años atendiendo niños en el hospital y recordé lo importante que era explicarles lo que les iban a hacer, aunque fuese doloroso, porque al anticipar sentían seguridad y confianza.

Busque en www.youtube.com vídeos de niños recibiendo vacunas. Encontré uno de una niña a la cual, al ponerle la vacuna en el brazo, pone cara de dolor durante un segundo y enseguida sonríe. El día antes de la cita senté a Víctor y le dije mientras él me escuchaba atentamente: “Víctor, mañana vamos a ir al médico porque te van a poner una vacuna en el brazo. Te darán un pinchacito que duele un poco pero el dolor se pasa enseguida y ya no habrá mas ‘auch!’”. Me miro con cara de preocupación. Entonces le mostré el vídeo de YouTube™ y lo vio sin pestañear. Me pidió que lo repitiera varias veces. Le expliqué que la vacuna era una medicina para que no se ponga enfermito de gripe. Le conté que después de la vacuna le daría un caramelo.

Al día siguiente, al levantarse, le puse una de sus franelas favoritas que le regalo su tía Vero. Tiene el dibujo de una moto y no tiene mangas. Le mostré que le pondrían la vacuna en el brazo y que le verían su franela de moto. Le pregunte si prefería el brazo derecho o el izquierdo y me contesto “el izquierdo mami”. Nos fuimos al centro de salud. Mientras esperábamos en la sala de espera Víctor me dijo: “mami, Víctor quiere medicina aquí” y se señaló la boca. Yo le explique que la “medicina” tenía que recibirla en el brazo, y me dijo “en el brazo izquierdo” y le dije que si, el izquierdo.

Al entrar al consultorio lo llevé en brazos, le quité la chaqueta. Le recordé que el ‘auch’ se le pasaría
enseguida. Le dije que tenía que quedarse muy quieto y lo sujeté fuerte, sentado en mis piernas, de lado, con su cabeza apoyada en mí. Le pusieron la vacuna (en el brazo izquierdo como él había decidido) y para mi sorpresa ¡ni se inmutó! Salimos del consultorio y le di su caramelo. Le pregunté si le había dolido y me dijo que sí mientras se comía su caramelo.

Mis consejos a los padres al llevar a sus hijos al médico:

  • Informa a tu hijo lo más que puedas de lo que va a pasar (el médico te va a pedir que abras la boca y te mirará con una linterna, luego te mirará los oídos con un aparatito que no duele…)
  • Déjalo tener algún control sobre la situación (en que brazo quieres que te pongan la vacuna, que pantalón quieres ponerte para ir
  • Si le va a doler, díselo, no dejes que le tome por sorpresa
  • Siéntalo en tus piernas durante la consulta
  • Nunca, NUNCA lo amenaces con un procedimiento médico (si te portas mal, el médico te va a poner una inyección).

Respeta a tu hijo.