Ambientando el baño con jabones

La crisis, pero también la necesaria protección del medioambiente, nos obliga a cuidar el gasto en cada hogar así como al buen uso y reutilización de las cosas. O sea que cada vez que reutilizamos algo, estamos colaborando con nuestra economía doméstica, con la sociedad, por la propagación de estas prácticas, y con la naturaleza, porque le ahorramos trabajo y cuidamos la materia prima.

Es el caso que cuando llegó mi nieto a nuestra vida y a nuestra casa, tuve la oportunidad de reutilizar una bolsa de redecilla que tenía precisamente para guardar los jabones nuevos, de manera que estuvieran a la vista y a la mano en el cuarto de baño. Así que los juguetes para entretener al niño en la bañera quedaron bien guardados, escurridos y ventilados después de ser utilizados. ¡Y mi baño sin bolsa para los jabones! Así que, sobre la marcha, y por casualidad, surgió la idea de aprovechar la bolsa de redecilla donde venían los ajos. Así fue que pude fabricar mi nueva ‘bolsa casera y personal’ para los jabones nuevos. Reforcé la boca de la bolsa con una cinta bies que la adornara y me permitiera colgarla cómodamente.

De paso he comprobado que esta bolsa llena de jabones nuevos o usados sirve también de agradable y permanente ambientador de baño. Y si utilizo una bolsa pequeña donde colocar una sola pastilla de jabón o una más grande para un puñado de restos de jabones, éstas pueden hacer de exfoliador, si el material es suficientemente fuerte como para frotar y enjabonar bien las manos o el cuerpo.

El resultado ha sido genial.